Operativos de Alto Impacto: Mexico contra el Crimen Organizado
En los últimos años, la lucha contra el crimen organizado en México ha exigido una respuesta cada vez más contundente por parte del Estado. En este contexto, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Secretaría de Marina (SEMAR) han sido protagonistas clave a través de operativos de alto impacto que han cambiado el rumbo de diversas regiones del país marcadas por la violencia.
Un operativo de alto impacto es aquel que tiene como objetivo neutralizar a líderes criminales, desmantelar células delictivas, recuperar territorios tomados por el crimen organizado, y afectar de forma significativa la estructura operativa de estos grupos. Estos despliegues requieren un alto nivel de planeación, inteligencia militar y, sobre todo, una ejecución precisa para evitar daños colaterales
Uno de los ejemplos más representativos de estos operativos fue la recaptura de Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón”, hijo del exlíder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán. Esta operación ocurrió el 5 de enero de 2023 en las afueras de Culiacán, Sinaloa. El operativo fue encabezado por el Ejército y la Guardia Nacional, con apoyo de la Fuerza Aérea, e incluyó vigilancia por drones, reconocimiento aéreo y la participación de fuerzas especiales.
A diferencia del intento fallido de captura en 2019, donde la violencia desatada obligó a liberar al detenido, esta vez las fuerzas federales actuaron con una estrategia mejor coordinada. Aunque hubo enfrentamientos y bloqueos en diversos puntos del estado, el operativo fue considerado un éxito por haber logrado el aseguramiento del objetivo sin bajas civiles en la zona de su aprehensión directa.
La Secretaría de Marina también ha encabezado operaciones relevantes en los estados de Michoacán, Guerrero y Tamaulipas, donde grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y células del Cártel del Golfo mantienen una fuerte presencia. En estos estados, los marinos han logrado desmantelar laboratorios de metanfetaminas, asegurado cargamentos de armas largas, lanzagranadas y vehículos blindados artesanales, conocidos como “monstruos”.
Un aspecto que ha marcado la diferencia en estos operativos ha sido el uso de tecnología e inteligencia militar. Hoy en día, las Fuerzas Armadas emplean drones de vigilancia, sistemas de intercepción de comunicaciones, reconocimiento satelital y análisis financiero para rastrear las operaciones de los grupos criminales. Además, el trabajo coordinado con agencias internacionales, como la DEA y la Interpol, permite intercambiar información clave para identificar rutas de tráfico, objetivos prioritarios y modos de operación.
No obstante, estas acciones también traen consecuencias. En muchas ocasiones, la captura de un jefe criminal provoca una respuesta violenta por parte de su grupo, con bloqueos, quema de vehículos y ataques armados. Por ello, tanto el Ejército como la Marina han ajustado sus tácticas para proteger a la población civil, instalando cercos de seguridad y reforzando la presencia militar en zonas de riesgo inmediato.
En esta lucha, la capacitación del personal militar también ha sido fundamental. Las unidades especiales de ambas fuerzas reciben adiestramiento constante en operaciones urbanas, rescate de rehenes, combate en selva y manejo de armamento de alta precisión. Algunos elementos han sido entrenados en el extranjero, y se prioriza que cada operativo sea ejecutado con el mayor profesionalismo posible.
Otro componente que ha tomado relevancia en los últimos tiempos es el trabajo conjunto entre instituciones. En muchos casos, los operativos no son realizados únicamente por una fuerza, sino que involucran la colaboración de la SEDENA, SEMAR, Guardia Nacional, Policía Federal Ministerial y fiscalías estatales o federales.




Buenísimo
ResponderBorrarQue interesante
ResponderBorrarGracias por la informacion
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